Guillamón, a La Vanguardia

Aquí va la crítica de Julià Guillamón sobre el meu llibre. L’ha publicada juntament amb una altra de Xavier Pericay, que també ha tret una cosa sobre Pla. No entenc perquè Guillamón troba tan important que jo dediqui el llibre a Lluís Prenafeta i, en canvi, no es fixa en la perla que encapçala el llibre de Pericay: “A Arcadi Espada, desde el magma fraterno”. Tampoc no entenc perquè diu que tinc un estil “desaliñado”, quan el meu primer llibre se’l va llegir “dos veces de corrido” i el segon, sobre Companys, el va trobar tan bo que ni es va atrevir a ressenyar-lo. Un altre toc de geni el té quan em compara amb  l’Alcoberro, que va fer un pamflet de quatre planes, a tota hòstia. Com més anys fa que escric, més em costa fer-me entendre. Potser m’estic tornant tonto. Abans que em tanquin, m’agradaria que algunes bones persones es llegissin el meu llibre i el de Xavier Pericay; que se’ls llegissin l’un darrera l’altre, i després vinguessin a explicar-me del gran diari que és La Vanguardia i de com de radical sóc jo en el llibre. Aviam si així veig la llum i em salvo.

P.D. Pla a Cruzet: “La falta d’equanimitat i de valor cívic en el nostre país, davant uns interessos creats artificialment, a l’empar de les circumstàncies, és desoladora”. Guillamón, Guruceta.

Pla y el periodismo casero

A diferencia de la mayoría de libros sobre Pla, Josep Pla y el viejo periodismo de Xavier Pericay (Barcelona, 1956) deja de lado la gran panorámica para centrarse en un aspecto particular: los inicios en el periodismo, desde las primeras notas como redactor de Judiciales de Las Noticias,en agosto de 1919, hasta su entrada en La Veu de Catalunya,en la primavera de 1922.

Muy respetuoso con la bibliografía precedente (en la que destaca la tesis doctoral de Marina Gustà), Pericay organiza su exposición en tres actos. El primero toma como punto de partida la muerte del director de La Publicidad,Romà Jori, en enero de 1920, y la necrológica que le dedicó Pla. Relata la aparición, desde las primeras notas sin firma, de un estilo basado en la mezcla de tonos (un nivel concreto, junto a otro manifiestamente abstracto) y en la introducción del sujeto en la crónica. Pla defiende el ideal de un periodismo divertido y truculento, capaz de imitar la realidad, que choca con las inercias del reporterismo de su tiempo. El segundo presenta al Pla corresponsal en París, debatiéndose entre la literatura y la escritura periodística, que apenas le da para vivir, y traza un paralelismo con Hemingway. Mientras Hemingway opta por la literatura, Pla se decanta por el periodismo, que mediante un proceso de reconversión transformará en literatura. El tercero está dedicado a la Conferencia de Génova de 1922 y es un análisis de la posición de Pla en el contexto del periodismo español e internacional. Pla regresa de Italia decidido a firmar por La Veu y lanza un ataque a Gaziel. Es lo que Xavier Pericay denomina el sorpasso.

Pericay inscribe a Pla en el ambiente de la época y lo convierte casi en un personaje de novela: un joven atrevido, que se enfrenta a la miseria del oficio y que consigue hacerse un lugar guiado por el sentido práctico. En este aspecto choca con las construcciones ideales del catalanismo, por el que Pericay – no es nuevo-no siente ninguna simpatía. El libro muestra la precariedad del periodismo español (las crónicas de Gaziel de la Conferencia de Génova llegaban a Barcelona por vía postal y se publicaban con seis días de retraso) y, en especial, de La Publicidad,dirigida por un director al que no interesaba el periodismo, que a partir de junio de 1922 se convertirá en diario de partido. Paralelamente, la regañina del responsable de la Maison de la Presse tras su primera crónica parisina o las ruedas de prensa de Lloyd George en Génova demuestran la pérdida de autonomía del reportero, incapaz de abordar los hechos sin la mediación del portavoz político. Pericay coteja, compara y busca en la Obra completa de Pla el porqué de determinados olvidos y dobles versiones, sin evitar temas espinosos como el plagio o el ninguneo al que sistemáticamente somete a los principales periodistas de su generación. De estos aspectos, que considera consustanciales al escritor, extrae conclusiones generales. El correlato con manuales y memorias de periodistas de la década de los años veinte permite situar la obra en un nuevo contexto, aunque en relación a la Conferencia de Génova se abuse de ellas, hasta el punto de perder de vista a Pla durante demasiadas páginas.

Josep Pla y el viejo periodismo combina la variedad y riqueza de informaciones con un planteamiento narrativo, lo que otorga a cuestiones más o menos conocidas un aire de novedad. Al mismo tiempo es un valioso ensayo, escrito desde la identificación con Pla: también Pericay es un hombre prematuramente desengañado que busca un refugio en la escritura. Un libro de referencia que quedará.

Pla contra España

J. G.
El nostre heroi Josep Pla es un libro magmático, en el que Enric Vila (Barcelona, 1972) ha puesto a hervir investigaciones periodísticas, experiencias profesionales e inquietudes personales. Escrito en forma de dietario, combina el panfleto con el estudio, la autobiografía y el ensayo. Vila presenta a Pla como un modelo ético y literario, a partir, principalmente, de su actitud en la posguerra. El arranque es de aúpa, con una dedicatoria a Lluís Prenafeta, una comparación entre Léon Daudet y Salvador Sostres y la afirmación de que Pla “és el nostre Pujol de la literatura”, “un autor fundacional, un autor d´aquests que, com Shakespeare, Goethe i companyia, converteixen la seva literatura en un cap de pont mitològic a través del qual els pobles passen de l´estadi antropològic a l´estadi polític”.

Vila presenta un Pla comprometido con la idea de Catalunya, y consciente del enemigo a batir: la provincianización, promovida por el franquismo en un régimen de ocupación. Desde esta perspectiva aporta documentos interesantes, como el relato de un encuentro con Tarradellas en 1960, o los informes de censura, que permiten conocer la imagen de Pla que tenía el régimen: nacionalista irredimible. Vila sostiene parte de su argumentación en la identificación personal (“No crec que Pla s´allunyés mai d´aquests principis, que són els meus”). Su peripecia familiar le permite profundizar en la percepción de la figura del escritor por parte del catalán medio, mientras que sus cuitas amorosas sirven de contrapunto a una reflexión sobre la vida sentimental y sexual de Pla. Las entrevistas con Amadeu Cuito, Jordi Amat o Albert Manent permiten contrastar las propias ideas, aunque a menudo hacen que se pierda el foco. El libro tiene una parte panfletaria, que lo convierte en el reverso de Contra Josep Pla,de Ramon Alcoberro, y una parte ensayística, con una comparación brillante entre Pla y Luján, en la línea de Néstor Luján: el rostre o la màscara (2003), que es de lo mejor y más trabado. Uno de los problemas es el estilo desaliñado y la composición acumulativa, caótica, con un montón de cosas que no se sabe exactamente qué hacen ahí: desde las páginas que dedica a su editor, hasta las notas sobre el sabotaje de su blog que desembocan en un final histriónico: el adiós a Pla y la idea de que el libro es un epitafio de un yo infantil que queda atrás.

Las citas que aporta Vila sobre el desprecio de Pla hacia los castellanos, considerados como la policía de España, la anécdota que cuenta Manent de una entrevista entre el escritor y Manuel Aznar o las discrepancias con Vergés sobre el espacio que la cultura catalana debía ocupar en Destino son muy contundentes, pero no bastan para sostener la radicalidad de Pla más allá del desengaño y la necesidad de refugiarse en la pequeña patria. Queda la obra: la recopilación de las formas de vida, la historia, la geografía y la sensualidad del país (que Vila ve embadurnada de chapapote español), para legarla a las generaciones futuras.

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  1. Home, podria copiar la ressenya del Guillamon, com va fer ahir amb la que el deixava bé. Traduir-la al català, ja no li ho diré, però compartir-la sí. Així sabrem de què parla.
    p.c.

  2. El que no veuen és que això dóna més raó als arguments de Pla i Gaziel sobre el diari del Comte. No entenc com la premsa de qualitat no s’ha fet un lloc al nostre país i encara aguantem que diaris assèptics ens diguin què é si que no és bo i/o raonable.

  3. Com bé dius al final del llibre, “el reg sanguini del cervell és important”.

    “El magma fraterno” és acollonant, haha.

    Un estil descurat? Quina bestiesa.

  4. Enganxo els articles de La Vanguardia, que només són consultables per a subscriptors:

    Pla y el periodismo casero

    Xavier Pericay Josep Pla y el viejo periodismo DESTINO 298 PÁGINAS20 EUROS

    JULIÀ GUILLAMON
    A diferencia de la mayoría de libros sobre Pla, Josep Pla y el viejo periodismo de Xavier Pericay (Barcelona, 1956) deja de lado la gran panorámica para centrarse en un aspecto particular: los inicios en el periodismo, desde las primeras notas como redactor de Judiciales de Las Noticias,en agosto de 1919, hasta su entrada en La Veu de Catalunya,en la primavera de 1922.

    Muy respetuoso con la bibliografía precedente (en la que destaca la tesis doctoral de Marina Gustà), Pericay organiza su exposición en tres actos. El primero toma como punto de partida la muerte del director de La Publicidad,Romà Jori, en enero de 1920, y la necrológica que le dedicó Pla. Relata la aparición, desde las primeras notas sin firma, de un estilo basado en la mezcla de tonos (un nivel concreto, junto a otro manifiestamente abstracto) y en la introducción del sujeto en la crónica. Pla defiende el ideal de un periodismo divertido y truculento, capaz de imitar la realidad, que choca con las inercias del reporterismo de su tiempo. El segundo presenta al Pla corresponsal en París, debatiéndose entre la literatura y la escritura periodística, que apenas le da para vivir, y traza un paralelismo con Hemingway. Mientras Hemingway opta por la literatura, Pla se decanta por el periodismo, que mediante un proceso de reconversión transformará en literatura. El tercero está dedicado a la Conferencia de Génova de 1922 y es un análisis de la posición de Pla en el contexto del periodismo español e internacional. Pla regresa de Italia decidido a firmar por La Veu y lanza un ataque a Gaziel. Es lo que Xavier

    Pericay denomina el sorpasso.

    Pericay inscribe a Pla en el ambiente de la época y lo convierte casi en un personaje de novela: un joven atrevido, que se enfrenta a la miseria del oficio y que consigue hacerse un lugar guiado por el sentido práctico. En este aspecto choca con las construcciones ideales del catalanismo, por el que Pericay – no es nuevo-no siente ninguna simpatía. El libro muestra la precariedad del periodismo español (las crónicas de Gaziel de la Conferencia de Génova llegaban a Barcelona por vía postal y se publicaban con seis días de retraso) y, en especial, de La Publicidad,dirigida por un director al que no interesaba el periodismo, que a partir de junio de 1922 se convertirá en diario de partido. Paralelamente, la regañina del responsable de la Maison de la Presse tras su primera crónica parisina o las ruedas de prensa de Lloyd George en Génova demuestran la pérdida de autonomía del reportero, incapaz de abordar los hechos sin la mediación del portavoz político. Pericay coteja, compara y busca en la Obra completa de Pla el porqué de determinados olvidos y dobles versiones, sin evitar temas espinosos como el plagio o el ninguneo al que sistemáticamente somete a los principales periodistas de su generación. De estos aspectos, que considera consustanciales al escritor, extrae conclusiones generales. El correlato con manuales y memorias de periodistas de la década de los años veinte permite situar la obra en un nuevo contexto, aunque en relación a la Conferencia de Génova se abuse de ellas, hasta el punto de perder de vista a Pla durante demasiadas páginas.

    Josep Pla y el viejo periodismo combina la variedad y riqueza de informaciones con un planteamiento narrativo, lo que otorga a cuestiones más o menos conocidas un aire de novedad. Al mismo tiempo es un valioso ensayo, escrito desde la identificación con Pla: también Pericay es un hombre prematuramente desengañado que busca un refugio en la escritura. Un libro de referencia que quedará.

    Pla contra España

    Enric Vila El nostre heroi Josep Pla ACONTRAVENT 404 PÁGINAS22 EURO

    J. G.
    El nostre heroi Josep Pla es un libro magmático, en el que Enric Vila (Barcelona, 1972) ha puesto a hervir investigaciones periodísticas, experiencias profesionales e inquietudes personales. Escrito en forma de dietario, combina el panfleto con el estudio, la autobiografía y el ensayo. Vila presenta a Pla como un modelo ético y literario, a partir, principalmente, de su actitud en la posguerra. El arranque es de aúpa, con una dedicatoria a Lluís Prenafeta, una comparación entre Léon Daudet y Salvador Sostres y la afirmación de que Pla “és el nostre Pujol de la literatura”, “un autor fundacional, un autor d´aquests que, com Shakespeare, Goethe i companyia, converteixen la seva literatura en un cap de pont mitològic a través del qual els pobles passen de l´estadi antropològic a l´estadi polític”.

    Vila presenta un Pla comprometido con la idea de Catalunya, y consciente del enemigo a batir: la provincianización, promovida por el franquismo en un régimen de ocupación. Desde esta perspectiva aporta documentos interesantes, como el relato de un encuentro con Tarradellas en 1960, o los informes de censura, que permiten conocer la imagen de Pla que tenía el régimen: nacionalista irredimible. Vila sostiene parte de su argumentación en la identificación personal (“No crec que Pla s´allunyés mai d´aquests principis, que són els meus”). Su peripecia familiar le permite profundizar en la percepción de la figura del escritor por parte del catalán medio, mientras que sus cuitas amorosas sirven de contrapunto a una reflexión sobre la vida sentimental y sexual de Pla. Las entrevistas con Amadeu Cuito, Jordi Amat o Albert Manent permiten contrastar las propias ideas, aunque a menudo hacen que se pierda el foco. El libro tiene una parte panfletaria, que lo convierte en el reverso de Contra Josep Pla,de Ramon Alcoberro, y una parte ensayística, con una comparación brillante entre Pla y Luján, en la línea de Néstor Luján: el rostre o la màscara (2003), que es de lo mejor y más trabado. Uno de los problemas es el estilo desaliñado y la composición acumulativa, caótica, con un montón de cosas que no se sabe exactamente qué hacen ahí: desde las páginas que dedica a su editor, hasta las notas sobre el sabotaje de su blog que desembocan en un final histriónico: el adiós a Pla y la idea de que el libro es un epitafio de un yo infantil que queda atrás.

    Las citas que aporta Vila sobre el desprecio de Pla hacia los castellanos, considerados como la policía de España, la anécdota que cuenta Manent de una entrevista entre el escritor y Manuel Aznar o las discrepancias con Vergés sobre el espacio que la cultura catalana debía ocupar en Destino son muy contundentes, pero no bastan para sostener la radicalidad de Pla más allá del desengaño y la necesidad de refugiarse en la pequeña patria. Queda la obra: la recopilación de las formas de vida, la historia, la geografía y la sensualidad del país (que Vila ve embadurnada de chapapote español), para legarla a las generaciones futuras.

    • És curiós. El Pericay i el Pla comparteixen desengany (“también Pericay es un hombre prematuramente desengañado”; “no bastan para sostener la radicalidad de Pla más allá del desengaño”), però mentre que el primer va tenir “la necesidad de refugiarse en la pequeña patria”, l’altre es refugia en la gran.

  5. Jo tampoc pagaré un euro pel llibre del Pericay, però com que fullejar-lo en una llibreria encara surt de franc, vaig llegir la dedicatoria i la primera pàgina del (em sembla) pròleg: “Josep Pla, escritor español, más precisamente catalán…”. En la meva opinió, Pericay és un torracollons, viu d’això.
    Quant al Guillamon, deixem-lo córrer.
    Cada dia estic més convençut que gent com tu, Enric, esteu fent bona feina, esteu marcant un punt d’inflexió. Molts ho comencen a notar, o comencem, perquè jo mateix, ho reconec, no et valorava prou. El país necessita gent com tu, sense complexos.

    • Xavier, per sort, de gent com el Vila, en el sentit d’opinió pública important, en tenim i força. I a més, ‘la nostra és força creixent’ i ‘la seva raó es va desfent’. El que fa més falta és que tots els catalanistes (*) deixem enrere els complexos i fem com els espanyols, trobar-nos quan ho necessitem, o sigui, ara!

      (*) Faig meva la definició de ‘catalanista’ segons Eugeni Xammar (vist a l’article del ‘benèvol’ Quim Torra a ‘El Matí’):

      http://www.elmati.cat/articles/noticia.php?id=248

      “Des del meu primer article i fins a la meva mort, no vaig fer altra cosa que contribuir, fos amb una ploma o una màquina d’escriure, a la restauració del sentiment de dignitat nacional a Catalunya. Perquè sóc catalanista de tota la vida, i —de tota la vida— republicà. Primer catalanista i després, per catalanista, republicà. Ni regionalista, ni nacionalista, ni centrista, ni col·lectivista, ni socialista, ni radical, ni comunista, ni sometenista de barret fort, ni sindicalista, ni esquerrista, ni dretista, ni anarquista de Terrassa, ni —menys que res— monàrquic, això és: súbdit del rei d’Espanya. En tota la meva vida, tractant-se de Catalunya jo no he pres mai precaucions. A París, a Londres, a Berlín, quan es covava l’ou de la serp, o a Nova York. Quan vaig escriure aquells articles seriosos a El Be Negre que dirigia el meu amic de l’ànima Josep Maria Planes, recordo que vaig dir: Dretes? Esquerres? És catalanista el que posa, per damunt de tot, la llibertat de Catalunya. Per damunt de tot, de tot, de tot. Per damunt de la vanitat i de l’interès. Per damunt de les malvestats dels temps. Per damunt dels disbarats i de les febleses dels homes. Qui no vol la llibertat de Catalunya per damunt de tot, no és catalanista. Si diu que ho és, comet un delicte d’usurpació.”

  6. Recordo haver llegit fa temps el llibre de l’Alcoberro. Només el vaig aconseguir trobar a la llibreria Les Voltes, de Girona. Era un exemplar esgrogueït, amb una caricatura de Pla a la portada.

    Em va fer la impressió que no calia malgastar tant paper per dir que Pla es delia per ser una patum literària. No hi vaig saber trobar res més.

    M’intriga conéixer més el teu parer sobre aquest llibre. [Un llibre d’encàrrec escrit a tota hòstia]

  7. Pel que jo sé, a La Vanguardia no es repetien les crítiques d’un mateix llibre.
    O bé han canviat les normes o el teu llibre, Enric, els cou molt fort al voraviu.

  8. No fa gaire em vaig llegir amb molt deteniment l’autobiografia de Xavier Pericay (Filologia Catalana. Memòries d’un dissident). El títol resumeix molt bé el contingut. Em va anar molt bé per fer-me un petit bany de l’ambient que hi havia a les dècades dels 70 i 80 en aquesta branca de les humanitats i que ara he començat a estudiar. Ja sé que això que diré és prepotència, però és la veritat: sento una sincera pena -més que no fàstic- per en Xavier Pericay. Fa poc, crec que en un programa de Mil·lènium de Ramon Colom, el vaig veure i es van confirmar els meus sentiments. Aneu al seu blog -a la foto es veu molt més jove i prim de com va aparèixer en el programa de Ramon Colom- els seus articles tot i que són en castellà i sempre tracten del mateix -odi vers la seva identitat, odi vers Catalunya, odi vers la llengua catalana- no hi ha per on agafar-los (http://xavierpericay.com/). En aquest aspecte ni l’Arcadi Espada, ni inclús! Federico Jiménez-Losantos són tan fangosos. Per això sento pena, perquè conec d’a prop quin és el sentiment del fracàs. Per tant, no hi donem més voltes. L’article del tal Guillamón ha intentat fer-li un favor al Xavier Pericay posant el seu escrit -segur que mediocre, ressentit i parcial sobre Pla- amb el teu meravellós “El nostre heroi, Josep Pla”. Escolta, si em sens, Xavier Pericay: sempre s’està a temps de rectificar, has estat 10 anys a la deriva i la vida és llarga avui en dia. Tot al que vas viure i senties al Liceu Francès de Barcelona va ser autèntic i això que estàs fent ara es enfonsar-te a l’infern. No et portarà enlloc. Ho vas escriure i ara s’està fent realitat. La nostra mà (en aquest cas, almenys la meva), si la intenció és sincera, sempre estarà a la teva disposició. Catalunya (de Fraga a Maó i de Salses a Guardamar) -els catalans, la llengua catalana- som un fruit autèntic de la terra i la terra és agraïda i sempre acollirà els seus fills per més que s’hagin equivocat. Sincerament i amb estimació, d’un lector encara impressionat per la teva “Filologia”.

  9. Ai, Enric, que no tens gens de nas pels negocis: has de penjar les crítiques dolentes (ja em deixareu passar l’ambigüitat) i agressives perquè ajuden a vendre més. I és molt important pel país que el comerç marxi bé.

  10. Una persona comentava en un fòrum que l’Enric Vila prova d’assemblar-se a la manera d’escriure de Pla, que en voldria ser el successor. Ho trobo increïble. A mi no em costa pas gens de comentar Pla gairebé diàriament, en canvi em fa molt de respecte Vila, és massa actual, “massa brillant”, que deia Hardy!

    • A mi m’encantaria assemblar-me una miqueta a la manera d’escriure del Pla.

      Avui he començat les ‘Notes disperses’. Encara que parli del plagi, em sembla que serveix:

      “El plagi. Per a plagiar cal tenir molta lectura, molta memòria, s’ha de saber on són les coses. Perquè tingueren tota la lectura que en el seu temps era possible, els autors antics, els medievals, els renaixentistes, els de la primera modernitat, plagiaren tant. Ara tothom és original, perquè no sap res de res -ni un borrall.”

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