Una de las tareas más difíciles que debe realizar el crítico literario -diu Sam Abrams- es la de bifurcar su mirada para ver cada creación de un autor no sólo como una pieza autónoma sino también como una parte integral de una obra general en marcha. Lo digo porque creo que los críticos se han equivocado con El nostre heroi  Josep Pla, de Enric Vila, justamente en este punto. Una lectura demasiado precipitada e interesada de los libros anteriores de Vila ha inducido a los críticos a considerarlo un ensayista, un periodista, un historiador, un biógrafo o un investigador. Estos descriptores son ciertos, pero son verdades parciales y, ahora, cuando les ha llegado el nuevo libro de Vila, lo han pasado por su sistema alejado de la realidad y han comenzado a proferir todo tipo de juicios erróneos.

Para aproximarnos correctamente al nuevo libro de Vila, en primer lugar debemos replantearnos su personalidad literaria. Sólo podemos entender la personalidad de Vila si antes aceptamos que estamos ante un escritor que escribe siempre con voluntad literaria, y que, hasta ahora, ha canalizado su talento a través del ensayo, la biografía, la historia o el periodismo. Insisto: Enric Vila es un escritor que publica ensayos, biografías, monografías de historia, artículos, etc.. Y ahora nos ha dado una nueva obra de clara voluntad literaria que es un dietario, un dietario que entrará a formar parte de la gran tradición de dietarios literarios de este país.

A Enric Vila, el dietario como género literario le va como anillo al dedo porque el punto de indefinición natural que tiene le permite reconducir sus talentos parciales de articulista, historiador, investigador, biógrafo y ensayista. La fragmentariedad inherente del dietario favorece el vitalismo desbordante de Vila y su técnica formal de afinado mosaico donde incrusta todo tipo de textos de formatos diferentes como ahora retratos, cartas, crónicas, entrevistas, diálogos, aforismos…

Enric Vila domina perfectamente las reglas del género dietarístico y sabe perfectamente que la fragmentación temática y formal sólo han de ser aparentes porque en el fondo deben operar criterios de unificación y de unidad de texto. Y así es. Una lectura más atenta del dietario revela la combinación harmoniosa de textos más cortos y textos más largos y, a pesar de la intermitencia, el desarrollo de dos grandes temas tratados en profundidad y en paralelo. Los temas son, evidentemente, el retrato de Josep Pla y el autorretrato de Enric Vila, sobretodo si entendemos que el retrato y el autorretrato también incluyen el estudio matizado y completo del entorno de personajes.

En este sentido, Pla y Vila son claramente vasos comunicantes ya que sus destinos están entrelazados. Para saber finalmente quién es Enric Vila hay que saber quien era i es Josep Pla. Vila descubre las capas de mentiras, falsificaciones i imprecisiones que sepultan Pla y su obra y, a medida que va desvelando el escritor ampurdanés, tambien va aclarándose el autor mismo como persona, intelectual, escritor y patriota. Pla es la herramienta que Vila utiliza para autodefinirse y no es de extrañar que, como gesto de agradecimiento, deje en la tumba de Pla un dietario que podríamos calificar de dietario de formación, en recuerdo del famoso subgénero novelístico, el bildungsroman.

Después de estas cuestiones generales podemos apreciar las mil y una gracias del libro. Por ejemplo, su gran contribución a contrarrestar los grandes vicios del dietarismo catalán actual: la falta de naturalidad, autenticidad, sensatez, precisión, inteligencia, fuerza, solidez, agilidad, realismo, sentido crítico y autocrítica, etc. Prácticamente la mayoría de los dietaristas catalanes actuales son demasiado concientes de la cámara que les está enfocando y, en consecuencia, hacen locuras de todo tipo y acaban con textos irreales y faltos de vida. Enric Vila, no. Él, aún sabiendo que la cámara lo enfoca, acaba con un texto excelente, espontáneo, veraz, vital, vívido, lúcido, contundente, sagaz, exacto, impregnado de ironía…

Aún están aquí? Deberían estar buscando el libro!

Anava a escriure sobre una altra cosa, però aquest migdia he trobat un correu avisant-me d’un article aparegut a El Mundo que parla del meu llibre. Com que sembla que el diari aquest no troba necessari penjar a internet els articles que publica en català, probablement perquè no espera que cap català llegeixi aquest diari, i com que, ni que sigui per fotre, tinc ganes de vendre molts llibres, m’he posat a copiar-lo amb la intenció de fer-lo córrer per la xarxa. Aleshores, a mitja feina, quan ja començava a badallar (no perquè l’article sigui dolent, sinó perquè la feina de secretari no és la més divertida del món) se m’ha acudit traduir-lo al castellà. He pensat que així el podran llegir no sols tots els lectors d’aquesta web, sinó també tots els lectors d’El Mundo.

ATENCIÓ: ara m’ho he tornat a mirar, a suggeriment d’un amable lector, i em toca envainar-me-la com un bon nen. Es veu que el diari va tenir problemes tècnics, ahir, i com que jo no tinc el costum de llegir-lo… Bé, de tota manera, feina feta no té destorb. Aquí va la crítica traduïda.

Àlex Susanna

Enric Vila, que ya había dado pruebas evidentes de su talento en un ensayo sobre Néstor Luján y en una biografía de Companys, acaba de publicar el dietario El nostre heroi Josep Pla, sin duda su obra de más envergadura hasta ahora y, sobre todo, la mejor interpretación de Pla que recuerdo: la más personal, la más inteligente, la más atrevida y salutífera. Una obra con la cual se propone comprobar hasta que punto la cultura catalana está dotada o no de resortes para enfrentarse al futuro. Por desgracia no se suelen publicar obras de tal intensidad y deshinibición de pensamiento, y por eso hay que celebrar su aparición y animar a la gente a leerla. Saldremos todos ganando, como lectores y como miembros de una determinada cultura que somos. Una obra indispensable no solo para replantear una figura gigantesca de nuestas letras sino para reflexionar como cultura:  “Toda actitud que no pretenda hacer media con el mundo, que no lleve a la franca colaboración, especiamente en el campo de las humanidades, es pura chulería”.

Parece que nos de miedo pensar más allá del tácito consenso entre las diversas órbitas del poder que nos gobierna y este dietario es una prueba concluyente de la necesidad de hacerlo si queremos salir de la subsidiariedad o minusvalía en que nos encontramos. De la primera a la última pàgina, la obra respira una libertad de pensamiento contagiosa, porque “cuando no se habla claro, el pensamiento se atrofia”, y porque “todavía hoy el catalán es un hombre que no habla claro”. Eso es justamente lo que se quiere combatir:  “La dificultad de pensar bien que nos genera la colonización castellana.” Más claro, el agua.

La escritura del libro responde a la necesidad de rescatar Pla -un autor fundacional, el “Shakespare de Cataluña”- de una interpretación muy cómoda para demasiada gente: la de un Pla franquista, bilingüe, escéptico, no nacionalista, socarrón, cínico, sensual, comodaticio, a favor  de un Pla que “da una forma inteligente a la herida”; su obra “como un dique, como una muralla contra el alud castellanizador desencadenado por el franquismo”.

Este libro, pero, es alguna cosa más que la historia de un ensayo sobre Pla: es un dietario de Enric Vila que lo acredita como un excelente escritor, como el autor de uno de los dietarios más buenos que se han escrito en el país estos últimos años. Alguien que se moja en cada página, convencido que “en un país que ha perdido sus palabras, el paso más complicado, cuando las armas se retiran, es moderar la autocensura y la ironia.” Una lectura francamente revulsiva. Chapeau i para muchos años.